Si se os preguntase vuestra talla de pantalón, de falda o de camiseta, ¿seríais capaces de decir una única talla, y estar seguros de que os valdrá? Estamos seguras de que no. Hoy en día, hay serios problemas que las empresas textiles intentan esconder no solucionándolo, y esto es que no hay un consenso para todas las medidas de la ropa.
Una persona que tiene una talla 38 de pantalón, puede encontrarse con un incremento de la misma, llegando hasta la talla 42, lo cual produce frustración, ya que cree que ha aumentado de peso y volumen, o con un descenso de la misma, pudiendo tener una talla 34 y pensando que ha pasado al contrario. El primer caso es que trae mayor problemas para la propia persona, y el segundo, es el que hace preocuparse a la familia o amigos que le acompañan.
Parece que este hecho no es importante, y que en muchas ocasiones no somos ni conscientes, pero esto tendría que cambiar, ya que inconscientemente, ayudamos a perjudicamos a esas personas que tienen trastornos alimenticios. Un caso claro nos lo encontramos en el reportaje “Diario de una obsesión, la belleza I: el día a día de las anoréxicas”, donde el programa de Mercedes Milá hace una crítica a la explotación de las tallas pequeñas.
Pero estos problemas se deben arreglar desde lo más alto, desde las pasarelas. En España, se prohíbe que desfilen modelos que cuya masa muscular no alcance un íncide en torno al 18. Dicho íncide se consigue dividiendo el cuadrado del peso, en kilogramos, entre la altura en centímetros, por ejemplo, una persona que mide
Gracias a todas estas medidas y denuncias, Sanidad firmó un acuerdo para unificar las tallas, así mismo, la talla 46 dejará de ser una medida especial. Para ello, han realizado en el presente año un estudio antropométrico con más de 8.500 mujeres de
Esperemos que este hecho logre sus propósitos, y así, podamos ir convencidas a una tienda diciendo una talla única, y que si esa talla ha cambiado, sea porque realmente hayamos subido o bajado de peso.
