martes, 11 de diciembre de 2007

ÉTICA Y ESTÉTICA

Además de tener una dimensión social, la moda es un lenguaje personal; algo que dice, y mucho, de nosotros. La moda expresa a los otros quiénes y cómo somos. Adaptando el clásico refrán podríamos señalar que; “dime como vistes y te diré cómo eres”.
Especialmente en el tema del vestido, se observa que a menudo, cuando una persona quiere cambiar de vida, lo primero que suele hacer es renovar su vestuario, por eso, el armario de una persona aporta mucha información sobre su planteamiento de vida. Puede ser un armario cambiante que revele una cierta tendencia a dejarse dominar por lo que se lleva en cada momento, un armario que proclame un excesivo afán por llamar la atención, un armario que busque el equilibrio entre la belleza y la funcionalidad, o un armario que ha optado por un desaliño que denota dejadez.
Se hacen estudios de mercado y se diseña a partir de los resultados para asegurarse que la moda será comercial y que se conseguirán beneficios económicos. En algunas grandes cadenas de tiendas estos “estudios” se hacen sobre el terreno; cuando una prenda no se vende se retira, cuando un color no tiene éxito, se sustituye por otro y así sucesivamente. El trabajo de un coolhunters (cazadores de tendencias) consiste, en primer lugar, en detectar por dónde se mueven los gustos de la población y qué tendencias se observan en temas tan dispares como el arte, la moda, la música, la gastronomía, el deporte o el entretenimiento. Con el resultado de sus observaciones elaboran informes que servirán a las empresas para diseñar una campaña de publicidad, lanzar un determinado producto al mercado o diseñar una línea de ropa.
Del mismo modo que los medios de comunicación social ejercen una enorme influencia en todas partes, así la publicidad, que usa estos medios como vehículo, posee una poderosa fuerza de persuasión, modeladora de actitudes y comportamientos en el mundo de hoy como es la moda.
De todas formas vivimos en un mundo saturado de marcas y productos, donde la competencia por sobrevivir a menudo es dura. En ocasiones el deseo de ganancia fácil o rápida es demasiado fuerte y provoca conductas poco o nada honestas. La publicidad es un instrumento eficaz para difundir mensajes comerciales correctos, pero también se recurre a ella para lanzar mensajes bastante menos positivos. La falta de ética en el mercado se convierte en la falta de ética de la publicidad: se cae en la tentación de usar en los mensajes el descrédito o la imitación estafadora de los rivales, la exageración o la omisión engañosas, la simple y llana mentira, las imágenes impactantes que llamen la atención y provoquen el escándalo.